El pueblo cuida de sus propias casas mientras el templo sigue sin terminar. Hageo llama a revisar las prioridades y empezar de nuevo. Ante el desánimo por una reconstrucción modesta, recuerda la presencia de Dios y anima a perseverar.
Pregunta quién habla, a quién se dirige y qué problema plantea el pasaje. Los textos proféticos pueden pasar de la advertencia a la denuncia, la promesa y la esperanza. Reconoce esos cambios de tono.
Lee las imágenes dentro de su contexto. Antes de aplicar una frase a un acontecimiento actual, recorre la sección completa y anota las referencias o preguntas que requieran más estudio. Una pregunta sincera ayuda más que una certeza apresurada.
La forma del libro.
Usa el esquema para ver el movimiento más amplio antes de comenzar un capítulo. Cada sección se abre en su primer capítulo en el lector.
1EN el año segundo del rey Darío en el mes sexto, en el primer día del mes, fué palabra de Jehová, por mano del profeta Haggeo, á Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y á Josué hijo de Josadac, gran sacerdote, diciendo:
2Jehová de los ejércitos habla así, diciendo: Este pueblo dice: No es aún venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.
3Fué pues palabra de Jehová por mano del profeta Haggeo, diciendo:
4¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de morar en vuestras casas enmaderadas, y esta casa está desierta?
5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos.
¿Qué ayuda a las personas a comenzar un trabajo significativo antes de que los resultados parezcan impresionantes?
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Junto a este libro
Los profetas
Isaías
Las denuncias de la injusticia y de la confianza mal depositada conviven con visiones de paz, consuelo y una creación renovada. El libro atraviesa el juicio y la esperanza de restauración. Observa cómo la santidad, el siervo y el pueblo reunido cuestionan la confianza fácil en el poder.
Jeremías denuncia la falsa seguridad mientras Jerusalén se acerca al desastre. Su dolor y sus conflictos forman parte del mensaje. Las advertencias de desarraigo conviven con promesas de regreso y de un pacto escrito en el corazón.