TEXTO BÍBLICO · REINA-VALERA 1909
Juan 3:16–21
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17Porque no envió Dios á su Hijo al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.
18El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
19Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.
20Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.
21Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.
Juan 3:16–21 · Reina-Valera 1909 (RV1909)
Abrir el capítulo completoREFLEXIÓN EDITORIAL · NO ES TEXTO BÍBLICO
Antes de seguir adelante
La conocida afirmación sobre el amor de Dios aparece junto a palabras sobre la salvación, la fe y la luz. El pasaje va más allá de un solo versículo reconfortante: pregunta por qué las personas evitan la luz y qué implica acercarse a la verdad. Lee juntas la iniciativa de Dios y la respuesta humana. El amor aparece como punto de partida, mientras que la luz también revela cómo vive cada persona.
Lee de nuevo el pasaje si quieres. Fíjate en qué palabra, acción o pregunta te acompaña. Puedes terminar una lectura sin haber terminado de pensar en ella.
UN MOMENTO PARA REFLEXIONAR
¿Qué dice el pasaje sobre el propósito de Dios para el mundo? ¿Dónde te resulta difícil sacar algo a la luz honestamente?
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