Antiguo TestamentoJob
42 CapítulosRV1909
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Poesía y sabiduría / Acerca de este libro

Job

El sufrimiento de Job abre un largo debate sobre la justicia, la culpa y los límites de nuestras explicaciones. Sus amigos hablan con seguridad, pero el desenlace cuestiona su manera de presentar a Dios. Sigue las distintas voces sin tomar cada discurso como la respuesta definitiva del libro.

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REFLEXIÓN EDITORIAL · NO ES TEXTO BÍBLICO

Cómo leer este libro

Presta atención tanto a las palabras como a la forma del texto. Un poema puede volver a una imagen; un proverbio, destacar un contraste; una conversación extensa, dar espacio a distintas voces. Lee una unidad completa antes de decidir qué frase expresa su sentido.

Distingue lo que el pasaje afirma de lo que no afirma. Un dicho sobre una tendencia de la vida no garantiza todos los resultados. Una oración nacida de la angustia no tiene por qué sonar como una oración de celebración.

La forma del libro.

Usa el esquema para ver el movimiento más amplio antes de comenzar un capítulo. Cada sección se abre en su primer capítulo en el lector.

  1. 01
    Capítulos 1–2

    La pérdida y la primera respuesta.

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  2. 02
    Capítulos 3–31

    Job y sus amigos discuten

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  3. 03
    Capítulos 32–37

    Eliú añade su voz

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  4. 04
    Capítulos 38–42

    Dios responde y la historia gira.

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Lee las primeras líneas

TEXTO BÍBLICO · REINA-VALERA 1909Job 1:1–5

1HUBO un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.

2Y naciéronle siete hijos y tres hijas.

3Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados: y era aquel varón grande más que todos los Orientales.

4E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban á llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.

5Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

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