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Lectura de las Escrituras · 4 minutos de lectura

Hay más alrededor del versículo.

Algunas preguntas que te ayudarán a pasar de una línea familiar al pasaje al que pertenece.

DEL DIARIO BÍBLICOEmpezar a leer
EL COMPAÑERO BÍBLICOLEE. OBSERVA. VUELVE.

LA GUÍA, DE UN VISTAZO

  1. Encuentre al orador, la audiencia y el párrafo circundante.

  2. Sigue conectando palabras con el pensamiento del que dependen.

  3. Comprueba que tu aplicación respeta la situación del pasaje.

01

Pregunta quien esta hablando

Antes de aplicar un versículo a tu propia vida, observa su primer escenario. ¿Quién habla o escribe? ¿A quién se dirige? ¿Es el pasaje una conversación, una canción, una historia o una instrucción para una comunidad?

No siempre sabrás la respuesta a la vez. Empieza con lo que deja claro el capítulo. Distingue lo que realmente dice el texto de las suposiciones que tú aportas. Una primera nota útil podría ser simplemente: "Necesito saber a quién se dirige".

02

Leer antes y después

Abre Filipenses 4:13 y luego lee los versículos 10–14. Pablo describe el hambre y la plenitud, la necesidad y la abundancia. La fortaleza que menciona pertenece a esas circunstancias cambiantes, y su agradecimiento a la comunidad es parte del pasaje.

Esa lectura más amplia ayuda a evitar convertir una oración en una promesa sobre cualquier resultado que deseemos. El contexto no hace que el versículo sea menos significativo. Nos da algo más específico sobre lo que reflexionar.

03

Deja que el pasaje dé forma a la pregunta.

En lugar de preguntar únicamente qué significa un versículo para ti, pregunta hacia qué llama tu atención. ¿El pasaje circundante nombra una relación, una acción, una dificultad o una esperanza? ¿Qué se perdería si ignoraras esos detalles?

Entonces forma tu propia respuesta. Es posible que aún te sientas alentado, desafiado o consolado, pero tu reflejo ahora tiene una conexión más clara con las palabras de la página. Por este motivo, nuestras páginas temáticas incluyen notas contextuales y un enlace a cada capítulo completo.

04

Estate atento a las palabras que se conectan

Palabras como por lo tanto, pero, porque, y así conectan una oración con algo a su alrededor. Cuando un versículo comienza con uno, sigue la conexión hacia atrás. Cuando un párrafo presenta un ejemplo, lee lo suficiente para ver qué pretende explicar ese ejemplo.

En Lucas 10:25–37 , el Buen Samaritano pertenece a una conversación con preguntas antes y después de la historia. Escribe esas preguntas junto a un breve resumen de la parábola. Fíjate en cómo la pregunta final dirige la atención a la persona que actúa con misericordia.

Contexto también incluye el género y el libro más grande. Un proverbio suele funcionar de manera diferente a un evento narrado. Si tu interpretación depende de tratar todos los tipos de escritos por igual, haz una pausa y reconsidere cómo habla este pasaje en particular.

05

Haz la prueba del párrafo

Lee el versículo, luego lee el párrafo anterior y posterior. Pregunta si el material circundante cambia quién habla, a quién se dirige o a qué se refieren las palabras. Escribe un detalle que faltaría si compartieras el versículo solo.

Por ejemplo, Filipenses 4:13 pertenece al lado de la descripción que hace Pablo de la necesidad y la abundancia. Ese escenario afecta la forma en que el lector entiende la fuerza. Una nota contextual puede ser breve, pero debe identificar la conexión que impide que el versículo se convierta en una promesa ilimitada sobre cualquier objetivo.

06

Consulta el movimiento desde entonces hasta ahora.

Antes de aplicar un pasaje, indique tu situación inmediata en lenguaje sencillo. Luego, indique tu situación actual por separado. Pregunta qué los conecta genuinamente y qué sigue siendo diferente.

Esto puede impedir que una reflexión alentadora reclame una identidad entre dos circunstancias muy diferentes. Quizás encuentres una pregunta, un patrón o una razón para orar en lugar de una instrucción para reproducir cada detalle. Una aplicación cuidadosa preserva la propia gente y el entorno del pasaje.

TEXTO BÍBLICO · REINA-VALERA 1909

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:13 · RV1909
Leer en su contexto

DE LA LECTURA A LA PRÁCTICA

Vuelve a colocar la línea familiar en su párrafo.

Toma Filipenses 4:13 y lee los versículos 10–14 a su alrededor. El propósito de este ejercicio es dejar que el párrafo más grande establezca el alcance de la línea. Empieza con las circunstancias que Pablo realmente nombra.

  1. Enumera las circunstancias contrastantes en los versículos 11 y 12, incluidas la necesidad y la abundancia.
  2. Explica qué aporta el versículo 13 a esa discusión sin convertirlo en una promesa sobre ninguna meta.
  3. Observa cómo el versículo 14 reconoce la ayuda recibida. Añade ese detalle a tu resumen.
Ver una respuesta trabajada

Leí la línea en el relato de Pablo sobre cómo aprender a estar contentos en circunstancias cambiantes. El párrafo también reconoce el apoyo compartido. Mi respuesta es pensar tanto en la resistencia como en recibir ayuda, en lugar de utilizar el versículo como una predicción de éxito.

Un ejemplo de reflexión personal, no de Escritura.

Preguntas en el camino

¿Cuánto contexto es suficiente?

Empieza con un párrafo o escena completo, luego observa el capítulo circundante y el propósito más amplio del libro. No hay un número fijo de versículos que responda a todas las preguntas contextuales.

UN MOMENTO PARA REFLEXIONAR

Toma un pensamiento en el día de hoy.

¿Qué cambia cuando lees los versículos a ambos lados de una línea que ya conoces?

Elige una observación de tu lectura y una respuesta que se ajuste a su día real. Es más fácil regresar a un paso pequeño y específico que a una promesa de cambiarlo todo.

UN ESPACIO PARA TUS PROPIAS PALABRAS

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